
Una fiesta postboda puede ser el mejor plan de toda la boda y mucha gente se da cuenta tarde. El día grande pasa volando, entre horarios, fotos, mesas y gente con la que casi no te da tiempo ni a hablar.
Por eso cada vez más parejas montan la celebración buena después, muchas veces al volver de la luna de miel, cuando ya se ha ido el estrés y queda lo mejor, celebrarlo a gusto. El problema es que mucha gente intenta repetir la boda en pequeño y ahí empieza a torcerse el plan.
Lo bueno es que se puede hacer muy bien sin montar otro bodorrio, pero hay varios detalles que conviene tener claros antes de organizarla.
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¿Qué es una fiesta postboda?
Una fiesta postboda es una celebración que se hace otro día distinto al de la boda. Se organiza después del enlace y del convite, normalmente para seguir celebrando con otro formato, con más calma o con gente que no estuvo en el día principal. La idea es alargar la celebración, pero sin repetir la boda tal cual.
Esto es diferente a la parte de fiesta que viene después del convite el mismo día, aunque dure muchas horas y haya música, copas o incluso zona de discoteca en el restaurante. Eso sigue siendo parte de la boda. La postboda fiesta empieza cuando ya hablamos de una celebración separada, en otra fecha, con su propia organización.
¿Cuándo compensa hacerla?
Una fiesta postboda compensa de verdad cuando la boda principal se quedó corta para estar con la gente o cuando no tenía sentido invitar a todo el mundo al enlace y al convite. Pasa mucho en bodas íntimas o celebraciones con presupuesto ajustado donde luego apetece hacer algo más relajado.
También tiene sentido si quieres separar momentos y no meterlo todo en el mismo día. Por ejemplo, una boda más formal y después una postboda fiesta con música, copas y menos protocolo, algo que encaja muy bien cuando se organiza en un espacio flexible tipo alquiler de salas por horas, porque te da más margen para montar el ambiente a tu manera.
En cambio, no siempre merece la pena hacer otra celebración si en la boda ya hubo tiempo real para hablar con la gente, bailar y alargar la noche. Ahí solo compensa si hay un motivo claro como invitados que se quedaron fuera, ganas de hacer algo más informal o una celebración distinta que no pudiste hacer ese día.
3 ideas para organizar una fiesta postboda
Una fiesta postboda funciona mejor cuando no intenta repetir la boda. Lo que suele salir bien es cambiar el formato y hacerlo más fácil de disfrutar, con menos protocolo, menos tiempos muertos y más margen para hablar, bailar o simplemente estar a gusto.
Formato tardeo o noche corta según el tipo de invitados
Si hay gente que trabaja al día siguiente o familiares que no van a aguantar hasta tarde, suele funcionar mejor un tardeo bien montado que una fiesta nocturna larguísima. En cambio, si el grupo es más de amigos y tenéis ganas de alargar, una noche corta con música y copas puede ir genial sin necesidad de hacer un evento enorme.
Aquí el truco está en elegir una franja realista, no la que suena mejor sobre el papel. Muchas postbodas mejoran muchísimo cuando se plantean casi como plan de happy hour con buen ambiente, algo de música y espacio para que la gente se mueva sin agobios.
Boda íntima y fiesta postboda más abierta
Si hicisteis una boda íntima, esta es de las mejores ideas. Mantienes el día de la boda para lo importante y luego haces una postboda fiesta más social con amigos, compañeros o familia que se quedó fuera. Así no metes presión al día principal y tampoco te quedas con la sensación de no haber celebrado nada con mucha gente.
Además, este formato suele agradecer un enfoque más suelto, picoteo, música, fotos, cubatas y cero protocolo. Justo ahí es donde mejor funciona, porque no compite con la boda, la completa.
Plan sencillo con buena decoración
No hace falta disfrazar la sala de boda otra vez para que una fiesta postboda se disfrute. Con una zona de fotos que quede bien, una mesa apañada y una barra con bebidas de moda, ya tienes mucho ganado.
Y aquí predomina una cosa muy simple, el cómo vendes el plan en las invitaciones. Si lo cuentas como una celebración de copas, música y noche larga, la gente llega con ganas de fiesta y no con mentalidad de sobremesa. Incluso puedes enfocarlo a combinados clásicos tipo Bacardí o meter ideas de chupitos si queréis darle ese punto de desmadre que en la boda, por lo que sea, siempre se queda a medias.
La fiesta postboda muchas veces empieza cuando volvéis del viaje
Muchas parejas se van de luna de miel, vuelven, bajan revoluciones y entonces se dan cuenta de que todavía les apetece celebrarlo bien con gente con la que apenas pudieron estar el día de la boda. Ahí es donde una fiesta postboda tiene todo el sentido, sin protocolo, sin prisas y con más ganas de pasarlo bien.
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