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Fat washing en coctelería: pasos, proporciones y trucos

agosto 26, 2025
Fat wash coctelería

El fat washing ha dejado de ser un truco de barra oculta para convertirse en una de las técnicas más potentes de la coctelería moderna. Mantequilla, bacon, aceite de oliva o coco se mezclan con destilados para crear sabores imposibles de lograr de otra forma.

¿Cómo se hace, qué proporciones usar y qué cócteles clásicos se pueden reinventar con esta técnica? Aquí lo vas a descubrir.

¿Qué es el fat washing?

El fat washing es una técnica de coctelería que mezcla alcohol y grasa para transformar el sabor de un destilado. Se infusiona el licor con mantequilla, bacon, aceite de oliva o coco, y después se congela y filtra. El resultado es un alcohol limpio, sin restos grasos, pero cargado de aromas intensos y personalidad.

A diferencia de los tipos de cubatas tradicionales, que se limitan a mezclar licor con refresco, el fat washing da un salto creativo y convierte un cóctel en una experiencia sensorial. Un bourbon con mantequilla gana cremosidad, un ron con coco resalta dulzor, y un gin con aceite de oliva aporta matices suaves y elegantes.

Por eso se ha convertido en una de las bebidas de moda en la coctelería de autor y una referencia cada vez más común en la vida nocturna de Madrid. Gracias a esta técnica, clásicos como el Old Fashioned o el Martini se reinventan en versiones sorprendentes que mezclan ciencia, sabor y originalidad.

¿Cómo hacerlo paso a paso?

El proceso de fat washing consiste en mezclar el licor con la grasa elegida, dejarlo reposar, enfriarlo hasta que la grasa se solidifique y, finalmente, filtrarlo. Vamos a verlo en mayor detalle:

Proporciones de alcohol para fat wash

No existe una regla fija, pero la proporción más usada es 1 parte de grasa por cada 5 o 6 partes de alcohol. Por ejemplo: 50 g de mantequilla para 300 ml de bourbon. Estas medidas permiten que el destilado capture el sabor sin quedar pesado ni empalagoso.

Enfriado, reposo y filtrado

Una vez mezclado, el licor debe reposar de 3 a 6 horas para absorber bien los aromas. Después, se guarda en el congelador hasta que la grasa se solidifique por completo. El paso final es el filtrado, se cuela con una malla fina o con papel de café hasta que quede totalmente limpio, sin restos grasos visibles.

Conservación y consumo

Tras el filtrado, el destilado obtenido debe guardarse en un recipiente hermético para evitar la oxidación y la pérdida de aromas. Aunque la grasa ya no está presente de forma visible, el licor infusionado es más delicado que uno convencional.

Lo ideal es mantenerlo en la nevera y consumirlo en un plazo de una a dos semanas, así se asegura que conserve todo su sabor y no se deteriore.

Tipos de grasas para fat washing y cuándo usarlas

En el fat washing cada grasa transforma el destilado de una forma distinta: unas suavizan, otras aportan dulzor y algunas suman notas ahumadas o exóticas. Vamos a ver las opciones más interesantes:

  • Aceite de oliva: ideal para destilados secos como la ginebra o el vodka. Aporta notas herbales y un punto de suavidad, perfecto para cócteles como el Negroni o un Martini reinventado.

  • Mantequilla: muy usada con bourbon o whiskey. Redondea los sabores y añade una textura cremosa que realza clásicos como el Old Fashioned.

  • Bacon: una de las opciones más llamativas. Funciona bien con whiskey o ron, aportando un perfil ahumado y salado. Es el más popular en la coctelería creativa de bebidas de moda.

  • Cacahuete: ofrece un toque dulce y tostado, ideal para combinados con ron o tequila. Aporta cuerpo y funciona muy bien en cócteles postre.

  • Aceite de sésamo: da un perfil exótico y tostado. Marida con destilados neutros como el vodka, creando un contraste único en cócteles minimalistas.

  • Aceite de coco: clásico en fat wash alcohol con ron, aportando un dulzor tropical. Perfecto para reinventar cócteles frescos como el Daiquiri.

Recetas de fat-washed cocktails

El atractivo del fat washing está en su capacidad de dar una segunda vida a los cócteles más conocidos. Según la grasa elegida, un mismo destilado puede volverse más cremoso, ahumado o tropical. Igual que una cata de vinos, se puede organizar una degustación comparando cócteles fat-washed preparados con diferentes grasas para apreciar los matices.

  • Bourbon fat wash (mantequilla o bacon) + Old Fashione: el bourbon infusionado con mantequilla gana cremosidad y suavidad; con bacon aporta un perfil ahumado y salado. Ambas versiones hacen que este clásico se convierta en un cóctel mucho más complejo. Lograr ese equilibrio requiere la visión de un buen mixólogo, capaz de ajustar proporciones y tiempos para que el resultado sea bueno.

  • Rum fat wash (ron) + Daiquiri fat-washed: con aceite de coco, el ron adquiere un toque tropical que realza la frescura del Daiquiri. Perfecto para quienes buscan una bebida ligera pero con personalidad.

  • Vodka fat wash (aceite de oliva o bacon) + Martini: el aceite de oliva aporta matices herbales y untuosidad, ideal para un Martini elegante. Si se usa bacon, el resultado es más atrevido y sorprendente, pensado para paladares curiosos.

  • Gin fat wash (aceite de oliva) + Negroni: la ginebra infusionada con aceite de oliva suaviza el amargor del Campari y del vermut, creando un Negroni más redondo y sofisticado, sin perder su carácter clásico.

  • Whiskey fat wash + Whiskey Sour: el whiskey lavado con mantequilla aporta cuerpo y un final más sedoso a este cóctel ácido y refrescante.

Idea de menú para fiestas con cócteles fat-washed (en casa o en eventos privados)

Un menú de fat-washed cocktails se trata de elegir las recetas, y después ordenar la experiencia para que la fiesta fluya como una degustación. Es un recurso perfecto para una fiesta temática, donde cada cóctel refuerza el ambiente y sorprende al público.

Bartenders como Don Lee y Florian Thireau recomiendan empezar siempre con destilados ligeros y grasas sutiles, como un Martini de vodka infusionado en aceite de oliva, porque prepara el paladar sin saturarlo. El contraste llega después con cócteles más densos, como un Old Fashioned de bourbon con bacon, que funciona muy bien en el momento álgido de la noche.

Algo importante a saber, es que debes alternar temperaturas. Por ejemplo, servir un Daiquiri de ron y aceite de coco muy frío tras un cóctel más intenso limpia la boca y mantiene el interés. Para el cierre, un Whiskey Sour con mantequilla funciona mejor que un cóctel dulce convencional, ya que deja una textura suave sin empalagar.

Estos detalles marcan la diferencia entre una fiesta normal y una experiencia inolvidable. Ya sea un cumpleaños, una fiesta de empresa o una reunión privada, los cócteles fat-washed siempre sorprenden.

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Autor

  • Elena Voss

    Como editora jefe, ha construido una trayectoria sólida marcada por el buen criterio, la creatividad y una gran capacidad para coordinar proyectos con ritmo y personalidad. Con años de experiencia en el sector del ocio nocturno, los eventos y las celebraciones, sabe captar la esencia de cada historia y convertirla en contenido atractivo y cercano. Destaca por su habilidad para unir ideas, pulir detalles y dar coherencia a propuestas vibrantes. Su estilo directo y desenfadado aporta frescura y hace que cada proyecto brille con autenticidad.

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